Las implicaciones que para el desarrollo comercial futuro representa Intenet obliga a las empresas a considerar con especial atención sus derechos de propiedad intelectual. Enormes inversiones reposan sobre el control que una empresa pueda detentar sobre su nombre de dominio, y un error suele generar consecuencias desastrosas.
A veces, el error puede conducir a perder los derechos sobre un nombre de dominio que constituye la vía de acceso a una página y la cara de una empresa frente al público; en otras, el error puede conducir a invadir los derechos de alguien más, y las repercusiones pueden ser, en el más ligero de los casos, altamente preocupantes.
Una primera creencia distorsionada sobre el tema es la que consiste en suponer que poseer un nombre de dominio, asignado por la entidad administradora de nombres de dominio en Argentina (.com.ar), o en Estados Unidos (dominios .com, etc.), a través de un proveedor de servicios de Internet, es suficiente para considerarse como propietario de dicho nombre.
Nada más falso. La única forma de obtener derechos sobre la denominación que se emplea como nombre de dominio es a través de su registro como marca, en las clases de productos y servicios respectivas. Por lo tanto, si alguien elige el nombre de dominio “Patagon” para emplearlo en su página de Internet, y omite registrarlo como marca, corre el riesgo de que un tercero obtenga su registro y le impida seguirlo utilizando.
Así conformamos el primer consejo: “No adopte un nombre de dominio, ni inicie su uso, si antes no cuenta con su registro como marca”.
Otro difundido error es el de suponer que en base a un nombre de dominio se puede reclamar a un tercero por emplear un nombre de dominio parecido. Como lo explicábamos, no existe forma de que el nombre de dominio, por sí mismo, otorgue derechos exclusivos a quien lo adopta y emplea. Es necesario contar con un registro de marca antes de iniciar cualquier reclamación, y ello constituye una segunda recomendación.
Una recomendación adicional es la que consiste en evitar una práctica tan recurrida como inútil, consistente en elegir como nombre de dominio designaciones genéricas que no son registrables como marca, ya que ello se traducirá en un impedimento permanente para apropiarse de la palabra elegida. Nombres de dominio como “seguros.com”, “negocios.com”, “finanzas.com”, “deportes.com”, etc., son genéricos y nunca podrán ser registrados como marca, de manera que estarán siempre expuestos a imitación.
Por último, una recomendación final es la de actuar en forma inmediata en contra de cualquier empresa que utilice una marca, nombre de dominio o identificador comercial que sea igual o confundible al propio, ya que tolerar un uso ilegal suele generar graves secuelas. Por una parte, porque la marca sufre un deterioro significativo de su capacidad distintiva. El público se desorienta al estar expuesto a marcas similares, que distinguen productos, servicios o empresas diversas. Y por otro lado, permitir que una empresa utilice una marca o nombre de dominio confundible o igual al propio, cuando no se ataca en una etapa temprana, estimula a la empresa a continuar operando en la ilegalidad, desarrollando una dependencia cada vez mayor respecto del signo distintivo de que se trata. A medida que el tiempo transcurre, resulta más complejo lograr disuadir a una empresa para que deje de utilizar una marca que le representa su conexión más importante (y a veces la única) con los consumidores.
Estos son los errores que de manera más común se cometen en relación a la adopción y manejo de nombres de dominio en Internet. No los cometa, no pierda su patrimonio y su esfuerzo empresarial de la manera más ingenua.
Y uno más: “No registre nombres de dominio que sean marcas de otros para dañarlos o especular con ellos”. Lo más seguro es que le costará dinero, no obtendrá nada a cambio y su reputación sufrirá un grave deterioro.